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 [The Scientist] Capítulo 2: It´s a Wild World

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Kurtis XY
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Mensajes: 32
Fecha de inscripción: 22/11/2008

MensajeTema: [The Scientist] Capítulo 2: It´s a Wild World   Vie Dic 19, 2008 7:34 pm

Previamente en “The Scientist”

-Samuel perdió a toda su familia en un extraño accidente.
-Tatiana Ortiz fue abandonada por su esposo.
-Samy se fue a vivir con su tía y sus primos… Y conoció a una chica llamada Sahian.
-Durante la fiesta de cumpleaños de Esteban, su primo, Samuel se enteró de que la muerte de sus padres puede haber sido intencional.



Capítulo 2: It´s a Wild World




Participaciones Especiales


Matías Nataniel Menti Soto


Fernando Gonzáles


8 de febrero, noche

Aquella noche de verano, mi sobrino, Esteban Felipe Mayer Ortiz, tocaba, con un dejo de nerviosismo, en su habitación, a su querida “Simona”, la guitarra que yo le había regalado hace un tiempo. Se preparaba afanosamente para uno de los momentos más importantes en su vida: hoy tocaría en un club, ante un público verdadero. Para dicha ocasión había preparado una canción especial, una de sus favoritas: Wild World de Cat Stevens. Su único inconveniente era que Tatiana, su madre, no le había permitido asistir a su propio concierto, por lo que debía escaparse.
Esteban salió de su habitación sigilosamente, caminando prácticamente en puntitas. Como su cuarto quedaba al final del pasillo, debía pasar por el resto de las piezas antes de llegar a la escalera… Pero eso no le preocupaba, pues su madre estaba abajo, no arriba. El cuarto de su hermana estaba cerrado, igual el de su madre. El único abierto era el de Samuel, su primo, pero no le preocupó pues sabía que él se había encerrado con una chica momentos antes, por lo que debía estar ocupado. Efectivamente, cuando pasó por el cuarto de Samuel, lo vio besando a una chica morena que creía haber visto antes en el instituto.
Bajó los peldaños uno a uno, cuidando no hacer ruido. Cuando llegó al final, puso su guitarra al hombro y rezó, a pesar de no haber asistido a misa ese día, para que su madre no lo viera. Por primera vez en su vida, Esteban Mayer creyó en Dios, pues su madre estaba muy ocupada hablando con una nueva amiga como para prestarle atención. Abrió la puerta y salió al exterior.
A fuera lo esperaba su amigo, Fernando Gonzáles, que lo acompañaría durante aquella importante noche para él.

-¿Vamos?- Le preguntó Fernando, con la increíble velocidad con la que hablaba siempre que se ponía nervioso.

-¡Vamos!- Dijo Esteban.- Y cálmate, a mí me matan si me pillan.

Así empezaba una emocionante noche para Esteban Felipe Mayer Ortiz, mi sobrino. Pero aquel día había comenzado doce horas antes y había mucho que contar… ¿A quién besaba mi hijo? ¿Quién era la nueva amiga de Tatiana? ¿Por qué Carolina no estaba en casa? Para responder eso, debemos volver al comienzo de ese día…

*****


8 de febrero, mañana

Como cada domingo, mi devoto hijo se levantó a las 10:00 hrs., con el fin de prepararse para la misa dominical. Como siempre, siguió su rutina al levantarse: primero, se estiró y buscó una toalla para ducharse. Segundo, entró a la ducha, aplicó shampoo a su cabello, salió y se secó. Finalmente, buscó la ropa que se pondría ese día, se la puso y se perfumó. Sólo le faltaba desayunar.
Cuando bajó, se encontró con el mismo panorama de todos los domingos en la casa de os Mayer. Estaba su tía sola, leyendo el diario, con una taza de café en frente de ella y aún en bata.

-¿No va a misa tía?- Le preguntó, buscando la leche en el interior del refrigerador.

-¡Oh!, no me di cuenta cuando entraste. Buenos días, Samy. No, no voy. Ya fue suficiente por el año con los domingos anteriores- Señaló su tía, quitándole importancia al asunto.

Samuel, al pensar que era una broma, rió mientras mezclaba los cereales con la leche. Miró a su tía, pero ella no reía… Al parecer hablaba en serio.

-¿Es en serio?- Preguntó, un poco incrédulo.

-Sí…- Reiteró su tía, con la taza de café en la mano.

-Ah…- Dijo Samy, terminando la conversación. Prefería no meterse en la vida espiritual del resto.

Durante el desayuno, ninguno de los dos pronunció palabra alguna. Ella leía el diario con mucho interés, por lo que Sam no se atrevió a interrumpirla.
A eso de las 11:30 hrs., Samuel había terminado de desayunar, su tía de leer el diario y Esteban comenzaba a tocar la guitarra en su habitación… De Carolina no había señales.

-¿Dónde está la Caro, tía?- Preguntó Samuel, al fin, mientras ella buscaba unas verduras en el refrigerador.- Son las once y tanto y todavía no despierta.

-Debe estar durmiendo… Todos los sábados vuelve tarde a casa.- Señaló Tatiana, despreocupada.- Hay que dejarla descansar. Si no despierta a las 12:30 es para preocuparse.

Como ya se acercaba la hora de la misa, Samuel subió las escaleras, en dirección al baño de su habitación. Al caminar por el pasillo, pudo ver la puerta de su primo abierta, por lo que se podía apreciar bien la imagen de él cantando la canción que había compuesto hace unos días. Caminó hacia el final del pasillo para oírlo mejor.

- Oh, baby, baby, it's a wild world... I'll always remember you like a child, girl. - Terminaba de cantar Esteban, en perfecto inglés, cuando Samuel llegó a oírlo.

-¡Wow!- Exclamó Samuel.- ¡Te sale genial!- Lo aduló, honestamente.

-Gracias.- Respondió Esteban, dejando a “Simona”, su guitarra, de lado.

-Hace días que te escucho tocar esa canción, ¿por qué tanto entusiasmo en ella?- Preguntó mi hijo, curioso.



-Eh… Ok, te cuento, pero promete no decirle nada a nadie… Especialmente a mi mamá.- Advirtió Esteban, bajando el tono de voz, como siempre lo hacía al contar un secreto.

-Dale, lo prometo.- Se comprometió Sam, acercándose a su primo.

-Lo que pasa es que… Esta noche voy a tocar en un club. El Feña, mi amigo, hizo algunas movidas y me contrataron para tocar hoy. Si les gusto, me pueden llamar más seguido.- Relató Esteban, evidentemente feliz.- El problema.- Prosiguió.- Es que mi mamá no me dio permiso…

-Pero vas a ir igual…- Completó Samuel. Su primo asintió con la cabeza.- Suerte con eso.- Le deseo Samuel.

Sam salió de la habitación de su primo, intentando olvidar lo que le había contado él. Sería un día largo, pues no sabía mentir. Y si su tía llegaba a tocar el tema, no podría evitar contarle todo… Tal vez sería mejor pasar el día fuera.

*****



8 de enero, mañana


Cuando Carolina Gabriela Mayer Ortiz abrió los ojos esa mañana, se sorprendió al ver un techo extraño para ella… Pues definitivamente no era el de su pieza ¿Dónde estaba? Se sentó en la cama y miró a los lados. No era su cuarto, porque el de ella era morado, no verde. Un poco nerviosa, se levantó. Llevaba su pijama. “¡Al fin algo familiar!”, pensó. Cuando iba a girar la perilla de la puerta para salir, alguien se le adelantó.

-¡Buenos días!- Saludó alegre, un joven más o menos de su estatura y de su edad. Tenía el pelo corto, negro y la piel muy blanca.- ¿Cómo durmió la señorita?

-¿¡Quién eres tú?!- Preguntó Carolina, evidentemente perturbada y sorprendida.

-¿Cómo que quién soy?- Preguntó el chico, dejando una bandeja con el desayuno en la mesa de noche.- ¿Realmente no recuerdas nada? Pasamos la noche juntos.- Afirmó el joven.

Carolina, incrédula, negó con la cabeza ¿Cómo no recordaba nada de la noche anterior? Eso no era posible, a menos que…

-¡Me drogaste!- Gritó, preocupada, alejándose del chico, que se veía igual de sorprendido.

-¿Qué? No, no, te equivocas.- Le corrigió.- Si quieres te cuento la historia desde el principio, siéntate conmigo.- Al decir eso, Carolina se alejó mucho más. El chico, resignado, prosiguió con la historia.

Flashback

Joaquín Mario Zúñiga Correa se encontraba solo en la fiesta de cumpleaños de Carolina Hodge, la “inglesa”, como la conocía todo el instituto Lewis. Se supone que estaría junto a su amiga, Valeria Terán, pero ella no asistió porque sus padres no la dejaron. “¿Por qué tiene que ser tan correcta?” se preguntó.
Miraba curiosamente a cada una de las personalidades de la fiesta. En una esquina, estaba todo el grupo de “Las Caro´s”, las más lindas del instituto, que miraban al resto de los chicos. En medio de dicho grupo estaba Carolina Mayer, mi sobrina, analizando uno a uno a los hombres de la fiesta. A Joaquín siempre le llamó la atención Carolina, o Caro, como se le conocía en el instituto Lewis, pero sabía que por seguridad debía alejarse de ese grupo. Otra hermandad en al fiesta era la de los deportistas, un grupo de brutos matones que nunca se llevaron bien con ningún otro grupo… Ni siquiera con el de “Las Caro´s”.
Así fue durante toda la historia del instituto Lewis: nunca las populares se mezclaron con los matones. Pero mi sobrina, como siempre, hizo vista gorda a la historia e intentó seducir a Ernesto, el líder de los deportistas.
Joaquín los observó bailar muy juntos, seduciéndose el uno al otro. Carolina, evidentemente ebria, se dejó abrazar por Ernesto, quien intentaba besarla, pero no pilaba su cara. Finalmente, los dos encontraron sus rostros frente a frente. Él se acercó a besarla, pero ella se negó y corrió la cara. El deportista, enfurecido, presionó ambas mejillas de Carolina con una sola mano, y acerco los labios a los suyos. Ernesto le habría dado un beso a mi sobrina, sino fuera por el valiente Joaquín…

-¡Hey!, suéltala.- Le gritó Joaquín, desde el otro extremo de la fiesta. Ernesto obedeció y giró a ver a su desafiante.

-¿Quién eres tú?- Le preguntó, con un dejo de ira en la voz.- ¿Quién te crees para darme órdenes?

-Nadie.- Respondió Joaquín, poniéndose en frente de Ernesto.- Pero ella no quiere besarte y acéptalo.- Dicho esto, empujó a Ernesto con tal fuerza y enojo, que lo botó sobre una mesa que se destrozó. Joaquín, al darse cuenta de lo que había hecho, sólo atinó a decir a Carolina.- ¡Vamos!

Así comenzó la persecución más emocionante que se haya vivido en un cumpleaños de Carolina Hodge, la “inglesa”, que observaba la escena con evidente interés, mientras Joaquín salía de la fiesta seguido por Carolina, que se tambaleaba de un lado a otro.

-¡Los tacones!- Gritó Carolina a Joaquín, quien se devolvió y la cogió en brazos para correr más rápidamente, mientras la hermandad de los deportistas iba tras ellos.

Joaquín, cargando a Carolina, corrió varias cuadras, mucho más rápido que los deportistas, gracias a la agilidad que le otorgaba ser un buen ciclista. Finalmente, los perdió de vista al llegar a su casa. Ahí, aún muy agitado, dejó a Carolina en el césped… Ella dormía.

-¡Oye!- Le dijo, tocándole un hombro.- ¡Despierta!

-¿Ah?- Pronunció Carolina, sin poder decir nada más.- ¡Oh!, ya no nos siguen esos tipos… ¡Me salvaste la vida!- Gritó, abrazando a Joaquín y tirándolo en el suelo.- ¿Cómo podré agradecerte esto?- Preguntó Carolina. Sin esperar respuesta, besó a Joaquín apasionadamente y comenzó a desabrocharle la camisa.



-¡No!, ¡hey!, ¡Para!- La interrumpió él, apartándola un poco.- Aquí afuera no. Mis padres no están y…- Sin completar la oración, Joaquín sacó unas llaves de sus bolsillos y se las mostró a Carolina.

Ambos entraron en la casa y fueron directo a la habitación de los padres de Joaquín. El resto, bueno… Ustedes lo podrán deducir…

Fin Flashback


Al terminar su relato, Joaquín miraba atento a Carolina, con las manos cruzadas en su regazo. Ella, en cambio, tenía las manos en la cabeza por dos razones: la primera, no entendía cómo pudo haberse comportado así… Realmente había caído bajo. La segunda, le comenzaba a doler la cabeza fuertemente.

-Gracias- Susurró Carolina, sin sacar las manos de su cabeza.- Por… Por lo de salvarme...

-Ah, no fue nada…- Respondió Joaquín, restándole importancia.

-Obvio que fue algo, fue mucho. Me cargaste hasta acá y…

-No importa, la recompensa valió la pena.- La interrumpió Joaquín, sonriéndole. Ella le respondió de igual manera.- Te voy a buscar una pastilla para el dolor de cabeza.- Le dijo, saliendo de la habitación.

Cuando Carolina Gabriela Mayer Ortiz se volvió a acostar en aquella desconocida cama, miró el techo y no le pareció tan extraño esta vez. Miró a su lado y vio la bandeja donde estaba el desayuno que había preparado Joaquín. Comenzó a comerlo… El dolor de cabeza había cesado un poco. A diferencia de su alterado despertar, ahora se encontraba tranquila. Por alguna razón, se sentía casi como en casa.


Última edición por Kurtis XY el Lun Dic 22, 2008 6:00 pm, editado 1 vez
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Kurtis XY
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MensajeTema: Re: [The Scientist] Capítulo 2: It´s a Wild World   Vie Dic 19, 2008 7:37 pm

8 de enero, tarde

A eso de las 13:00 hrs., terminó la misa a la que asistió mi hijo. Se sentía un poco raro en aquella comunidad distinta a la que él estaba acostumbrado. Aquella comunidad donde había hecho la primera comunión y también la confirmación. Por este motivo, intentó ser el primero en salir, pero algo se lo impidió. Algo o alguien…

-¡Hey!- Una femenina voz llamó a mi hijo a sus espaldas. Cuando se giró, vio a Sahian corriendo hacia él. Ambos se encontraban en la pequeña plaza delante de la iglesia.

-¡Hola!- La saludó mi hijo. Estaba feliz de ver a alguien familiar, al fin.- ¿Cómo has estado? No fuiste el otro día la fiesta de mi primo…

-Sí, la verdad, tenía panorama.- Se excusó, sonriendo.- ¡Ven! Quiero que conozcas a alguien…

Sahian tomó de la Mano a mi hijo, y lo condujo nuevamente al interior de la iglesia. Desde la entrada, caminaron hasta unas de las bancas cercanas al altar. Ahí, sentados juntos, habían dos jóvenes: una mujer, de piel morena y cabello oscuro, y un hombre, de piel bronceada y cabello castaño claro. Cuando estuvieron cerca, los dos jóvenes se pusieron de pie, sonriendo, para recibirlos.

-Ella es Valeria, mi mejor amiga.- La presentó Sahian. Samuel y ella se saludaron besándose en la mejilla.

Valeria Susana Terán Ortega era la mejor amiga de Sahian. Ambas se conocieron en el instituto Lewis, pero durante los primeros años, su relación no fue cercana. Todo cambió el día en que se unieron al catecismo de Primera Comunión. Desde ese día, se acercaron y se transformaron en mejores amigas hasta ahora. Además de Sahian, Valeria era amiga de Joaquín, el chico que anoche salvó a Carolina Mayer de un deportista bruto. Pero, obviamente, ella aún no se enteraba de nada.

-Y él…- Sahian, antes de presentarlo, tomó su mano y él la abrazó. Samuel temió lo peor.- Es mi novio...Matías.- Samuel lo saludó casi mecánicamente, sin expresión definida en su rostro.

Matías Nataniel Menti Soto era, como acaban de saber, el pololo de Sahian. Único hijo de una familia adinerada (como todas las familias del Instituto Lewis). Para muchas muchachas era el hombre perfecto: linda sonrisa, atlético, piel bronceada y lindos ojos… Totalmente diferente a Samuel. En cuento a los amigos de Matías, no se les conoce muchos. Se podría decir que su única amiga es Sahian… Porque tampoco se llevaba bien con Valeria.
Samuel Francisco Rodríguez Ortiz sintió celos por primera vez en su vida. Era una sensación totalmente extraña, pues tenía ganas de golpear a alguien, al mismo tiempo que sentía ganas de apartar a Sahian de ese tipo bruscamente. Todas eran posibilidades, pero no tomó ninguna… Sería muy insensato.
Por un instante nadie habló. Se produjo un silencio totalmente incómodo, donde mi hijo miraba de un lado a otro, indeciso. Sabía que el resto lo estaba observando y eso lo puso más nervioso.

-Bien y…- La encargada de interrumpir aquel silencio fue Sahian. Sam se lo agradeció interiormente, pero por alguna razón seguía molesto con ella.- ¿Qué cuentas de nuevo, Sam? Hace tiempo que no te veía… Más de una semana.

-En realidad…- La corrigió mi hijo.- Fueron nueve días, es decir, una semana y dos días. Sin tomar en cuenta el día en que te conocí y hoy.- Acotó, mirando el suelo y con las manos en los bolsillos.

-Ah… Ya poh.- Prosiguió Sahian, un poco molesta. A cualquiera le hubiese molestado ese tipo de respuesta y Samuel estaba conciente de ello, pero no podía evitar hacer esas cosas cuando estaba enfadado.

-Se nos hace tarde para ir a casa, mi amor.- Dijo Matías.- Hoy almuerzas conmigo, ¿cierto?

-Sí, obvio.- Respondió Sahian. De inmediato, la pareja se despidió de Samuel, dejándolo a solas con Valeria.

En medio de aquella enorme y bella iglesia, mi hijo Samuel se preguntó por qué su prima le habría mentido al decirle que Sahian estaba soltera. “¿Qué tramas, Carolina Mayer?”, se preguntó.

-¿Vamos para afuera?- Le preguntó Valeria. Había olvidado que ella aún estaba ahí.

-Ah, eh… Sí, vamos.- Respondió Samuel, sacando las manos de los bolsillos y comenzando a caminar al lado de aquella chica.

A fuera, en la pequeña plaza al exterior de la iglesia, aún quedaba mucha gente realizando diferentes actividades. Los más jóvenes, se sentaron en unas bancas a conversar en grupos. Algunas familias se reencontraron y comenzaron a presumir de sus pertenencias y de lo lejos que llegarías sus inteligentes hijos, mientras las más ancianas cantaban en voz baja las canciones de la iglesia.
Alejados de toda esa multitud, sentados en unos columpios en una esquina de la pequeña plaza, Samuel y Valeria comenzaron a conversar. En un principio, él se veía bastante poco interesado, por lo que ella parecía hablar sola. A pesar de ello, al pasar el rato, Samuel comenzó a interesarse más en esa joven y la escuchaba atentamente.

-Así que… ¿Eres amiga de Sahian?- Preguntó Samy, a pesar de que ya sabía la respuesta, pero su pregunta era sólo una introducción para las siguientes.

-Sí, desde hace varios años.- Respondió Valeria.

-¿Hace cuánto que está con ese tipo?- Interrogó Sam, sin disimular cierto dejo despectivo.

-¿Con el Matías? Hace unos meses no más. Ojala terminen…

La última oración que había dicho Valeria sorprendió a Sam ¿Qué tenía ella en contra de Matías?

-¿Qué terminen? ¿Por qué quieres que terminen?

-Es que ese tipo es un sobrado. Se cree galán y es súper antipático…- Respondió Valeria… Nunca se había llevado bien con Matías. Incluso, al enterarse de que Sahian estaba pololeando con él, se opuso y ambas amigas se enojaron por un tiempo.

-Ah, lo quieres arto…- Bromeó Sam, sarcástico, como siempre. Valeria también rió.

Ambos jóvenes se pusieron de pie y caminaron hacia la salida de la pequeña plaza… Era hora de despedirse. En realidad, Samuel no quería volver a su casa, pues ahí estaba su tía y guardarle un secreto lo ponía muy nervioso, aún estando lejos de ella. Además, con Valeria lo había pasado muy bien, por lo que era lógico que quisiera pasar más rato con ella.

-¡Oye!- Exclamó Samuel, para llamar la atención de Valeria.- Se me ocurre una idea ¿Qué tal si pasamos el día juntos?- A pesar de que él no lo quiso así, su proposición sonó como la invitación a una cita… Y precisamente así lo entendió ella.

-¿Es una cita?- Preguntó Valeria, extrañada por la inusual propuesta.

-Eh… Si así lo quieres.- Respondió Samy, sonriendo, mirando al frente.

-¡Dale!- Exclamó la chica, entusiasmada.

Para Samuel, aquella mañana comenzó tranquila, pero se volvía cada vez más emocionante: sin quererlo, hizo una cita con una chica que recién conocía. Sin embargo, ninguno de los dos sabía lo que el futuro les deparaba a ambos…

*****


8 de enero, tarde

Una sensual rubia contemplaba la enorme casa de los Mayer. Dicha extraña vestía con un jeans, una playera negra y llevaba unos lentes oscuros, que se sacó para observar mejor la casa, dejando al descubierto sus ojos celeste verdosos. Llevaba una maleta café consigo, la cual arrastró al acercarse a la puerta para tocar el timbre.
En el interior, Tatiana Ortiz sintió el sonido del timbre mientras estaba revisando algunas cuentas. Se paró y caminó hacia la puerta a abrir… Sabía de quien se trataba. Una vez la puerta no se interpuso entre ellas, la rubia y la morena se encontraron.

-¡Hola!- Saludó Tatiana.- Debes ser Samantha… Pasa.

Samantha Olivia Bowen Murray se había comunicado con mi cuñada hace unos instantes atrás. Decía ser una chica estadounidense que vino a Chile buscando trabajo en una supuesta empresa, muy exitosa. Sin embargo, al llegar a nuestro país, se dio cuenta de que había sido estafada. Sin mucho dinero, ni casa donde quedarse, vio un aviso en el diario donde se ofrecía una vacante en una pieza, bastante conveniente mientras encontraba trabajo, además de ubicarse en un buen barrio, según le dijeron algunos conocidos chilenos. Anotó el número de teléfono para llamar a la propietaria y fue atendida por mi cuñada que, desesperada por la falta del dinero que entregaba Stephen cada mes a la casa, pensó en una manera de ganar dinero, sin tener que trabajar el doble: la habitación para invitados era la solución.

-Toma asiento.- Autorizó Tatiana, una vez las dos estuvieron en el comedor. Se sentaron una en frente de otra.

Samantha observaba con detalle parte por parte de la casa. Le parecía que el comedor era muy elegante y confortable, al igual que la entrada, pero aún le faltaba por ver la sala y, aún más importante, su habitación, además de conocer con quienes conviviría.

-¿Vives sola acá?- Preguntó, antes incluso de que Tatiana pudiera abrir la boca. Su español era bastante bueno, aunque aún debía mejorar.

-Eh… No. Tengo dos hijos y hace poco un sobrino se vino a vivir con nosotros. Pero no te preocupes, son adolescentes y maduros… Sabrán como comportase.- Respondió la aludida, esperando que la presencia de los menores no incomodara a la mujer.

-Ah, qué bien.- Dijo, restándole importancia. Al parecer no le importaban los demás.

-De los tres, sólo hay uno en la casa, mi hijo Esteban. Carolina, mi hija mayor, comerá en casa de una amiga y Samuel, mi sobrino, también.- Agregó Tatiana, a pesar de que Samantha sólo observaba los adornos de la casa, como cuadros y figuras de porcelana.

Durante un rato, ninguna de las mujeres habló. Tatiana tenía las manos cruzadas sobre la mesa, mientras observaba cada uno de los movimientos de Samantha, quién tenía la maleta a su lado y giraba la cabeza de un lado a otro. Finalmente, la dueña de casa no soportó más aquel incómodo silencio y habló.

-Y… ¿En qué trabajas?- Le preguntó.

-Por ahora, en nada. Tengo estudios de chef, y supuestamente trabajaría en eso en la empresa que me estafó. Pero no creo que me cueste encontrar trabajo.- Respondió, segura de sí misma, mientras sacaba algo de la maleta.- Mientras tanto, tengo para pagarte tres meses por adelantado.

Tatiana, un poco impresionada por las acciones de la recién llegada, miró el dinero un poco incrédula. Ella no tenía trabajo, pero no tardaría en encontrarlo. Además, si decía ser tan buena chef como decía ser, seguramente la contratarían en un prestigioso restaurante. Estiró la mano, para estrechar la se Samantha.

-Trato hecho.- Dijo.- Ven, te voy a mostrar tu cuarto.

Ambas mujeres, sonriendo, subieron las escaleras hacia el cuarto de huéspedes.

-Aquí está.- Le dijo, abriendo la puerta para que Samantha pudiera entrar. Ella entró llevando su maleta detrás, mientras quedaba deslumbrada con la belleza de la habitación.- Te dejo sola para que desempaques.- Añadió Tatiana, cerrando la puerta y desapareciendo detrás.

Sola, en frente de la cama, Samantha Olivia Bowen Murray abrió su gran maleta. Lo primero que encontró fue la carpeta azul, que sacó con cautela. En ella, había una foto de Samuel acompañada de algunos datos de él. Guardó la carpeta en un lugar seguro, donde sólo ella sabría donde estaba. Este era en realidad su primer día de trabajo.



*****


8 de enero, tarde.

Eran casi las seis de la tarde, cuando Samuel Rodríguez y Valeria Terán fueron vistos en una plaza cercana a la casa de la chica, tomando helados. Él tenía en la mano el de su sabor favorito: chocolate con almendras; ella, más común, tomaba uno de vainilla. Reían y conversaban sobre temas poco trascendentes, pero igualmente divertidos. Gracias a ella, Samuel había aprendido nuevas facetas de Sahian que no conocía, lo cual era lógico, ya que sólo tuvo contacto con ella por primera vez hace unos pocos días; sin embargo, también había conocido mejor a Valeria, lo que le hacía pensar que serían muy buenos amigos. Se percató de que era divertida cuando debía serlo, pero seria al tocar temas difíciles, como el del accidente.

-¿Dónde vas a estudiar ahora?- Le preguntó ella, dudosa.

-En el Instituto Lewis.- Señaló Samuel, despreocupado.

-¿Sí?- Dijo Valeria, reafirmando su duda.- ¿Y la prueba? Si hasta hace poco ibas a volver a tu antiguo liceo, ¿cómo vas a ir al Instituto sin dar la prueba de selección?

Samuel no se había preguntado eso. Era obvio que si iba a ir a un exclusivo instituto, debía dar alguna prueba para entrar, como en todo establecimiento educacional con un mínimo de calidad. Pero, la respuesta vino a su cabeza inmediatamente… Tenía suerte de ser sobrino de la gran profesora Tatiana Ortiz.

-Creo que es por…- Samuel dudó antes de responder. Miró a su amiga a los ojos… Supo que era de confianza.- Supongo que mi tía influyó un poco.

-¿Quién es tu tía?- Preguntó Valeria. No había reparado en la identidad de la tía de Samuel, ni en la de sus primos…

-Mi tía es Tatiana Ortiz... ¡La debes conocer!- Exclamó.- ¡Obvio! Si ella hace clases en el Instituto…

-¡Sí! La profe de Lenguaje. Entonces… Tu prima es la… ¿Caro?- Preguntó, con evidente rechazo en su mirada.

-Sí… ¿Por qué esa cara?- Preguntó, extrañado por la reacción de Valeria… Al parecer no era amiga de su prima.

-No, nada, otro día te cuento.- Le respondió.

Ni Samuel insistió más, ni Valeria estaba interesada en seguir hablando de Carolina. Se miraron un rato, sin decir palabra. Para Samuel, ese silencio fue un poco incómodo; para Valeria, pareció ser mágico. La incomodidad de Sam aumentó cuando se dio cuenta de que Valeria lo estaba mirando fijamente. Sin que Samy se diera cuenta, ella se acercó a él y lo besó. Él, sorprendido, no respondió en un principio, Pero ella, muy buena en ese tipo de “artes”, lo hizo responder. Ambos se besaron durante un rato, a pesar de que Sam seguía estando incómodo.

-Vamos a tu casa…- Dijo Valeria, seduciéndolo y haciendo evidente su tipo de propuesta.

Sam dudó un rato, por lo que Valeria, sin darle tiempo a arrepentirse, lo tomó por la mano, lo puso de pie y lo hizo caminar. Él, aún indeciso, se adelantó y la condujo a la gran casa de su tía. No estaba seguro de lo que hacía, pero igualmente se dejó llevar por el momento. Le parecía excitante no saber que ocurriría en un rato más…
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MensajeTema: Re: [The Scientist] Capítulo 2: It´s a Wild World   Vie Dic 19, 2008 7:40 pm

8 de enero, noche.


Eran las 9:30 de la noche y en la casa de los Mayer muchas cosas ocurrieron a la vez: Primero, Samuel Rodríguez cerró la puerta de su habitación para estar más tranquilo con su amiga Valeria Terán, haciendo cosas que nunca pensó hacer a esa edad. Segundo, Carolina Mayer se despedía de su amigo, Joaquín Zúñiga, en la puerta de la casa. Tercero, Tatiana Ortiz y Samantha Bowen conversaban como dos amigas que se conocen desde siempre. Todo esto, mientras Esteban Mayer y Fernando Gonzáles se dirigían al club donde se estrenarían como estrellas en la música.

Llegar al club “Llave de sol”, donde variados poetas y músicos mostraban su arte a diario, no era difícil, por lo que ambos chicos estuvieron ahí rápidamente. Cuando entraron, se percataron de muchas cosas al mismo tiempo: el olor a cigarros y otro tipo de drogas era evidente, lo que los intimidó un poco. La gente que observaba vestían un estilo bohemio, pero lo que más llamó la atención era que nadie hablaba, pues todos escuchaban a una hermosa chica, con una hermosa voz.
Simona Catalina Montes Torres era una excelente cantante y pianista. Era la mejor amiga de Samuel hace unos 6 años, incluso él era conocedor de que tocaba en dicho club, pero nunca la había visto tocar música. Realmente, mi hijo se perdía de un espectáculo realmente increíble, pues la dulce voz de la chica, mezclada con su habilidad en el piano hacía una excelente mezcla… Al menos, eso pensó mi sobrino, Esteban.

-¡Canta increíble!- Señaló Esteban, ligeramente embobado por la dulce voz de Simona.

-¿Y viste lo rica que es?- Dijo Fernando, en un plano más superficial. Esteban le pegó con el codo.

Cuando Simona dejó de cantar, Esteban seguía un poco hipnotizado, pero se le pasó pronto… Él y Fernando eran los siguientes.
Al subir al escenario, mi sobrino se notaba mucho más nervioso que su amigo, pero, al tomar asiento y sentir las cuerdas de la guitarra entre sus dedos, se tranquilizó más. Ya no podía arrepentirse… Debían realizar la presentación.

-Hola.- Comenzó.- Esta noche tocaremos una canción bastante conocida, pero adaptada por nosotros. Su nombre es Wild World de Cat Stevens.- Añadió.

Now that I've lost everything to you (Ahora que he perdido todo de ti,)
You say you wanna start something new (tu dices que quieres empezar algo nuevo,)
And it's breakin' my heart you're leavin’ (y eso parte mi corazón tú te estas yendo,)
Baby, I'm grievin' (nena, eso me aflige.)
But if you wanna leave, take good care (Si te quieres ir, cuídate)
I hope you have a lot of nice things to wear (espero que tengas muchas cosas buenas para ponerte)
But then a lot of nice things turn bad out there (pero allá afuera hay muchas cosas que se tornan malas.)

Oh, baby, baby, it's a wild world (Oh nena, nena es un mundo salvaje,)
It's hard to get by just upon a smile (es difícil sobrevivir solo con una sonrisa,)
Oh, baby, baby, it's a wild world (oh nena, nena es un mundo salvaje),
I'll always remember you like a child, (girl yo siempre te recordare como una niña, joven)
.
You know I've seen a lot of what the world can do (Tú sabes que yo he visto lo que el mundo puede hacer,)
And it's breakin' my heart in two (y eso parte mi corazón en dos,)
Because I never wanna see you a sad girl (porque no te quiero ver triste nunca, niña,)
Don't be a bad girl (no seas una niña mala,)
But if you wanna leave, take good care (pero si te quieres ir, cuídate,)
I hope you make a lot of nice friends out there (espero que hagas muchos amigos allá afuera,)
But just remember there's a lot of bad and beware (pero solo recuerda hay muchas cosas malas ten cuidado.)

Oh, baby, baby, it's a wild world
It's hard to get by just upon a smile
Oh, baby, baby, it's a wild world
I'll always remember you like a child, girl

Baby, I love you (nena, te amo,)
But if you wanna leave, take good care (pero si te quieres ir, cuídate,)
I hope you make a lot of nice friends out there (espero que hagas muchos amigos allá afuera)
But just remember there's a lot of bad and beware (pero solo recuerda hay muchas cosas malas ten cuidado.)

Oh, baby, baby, it's a wild world
It's hard to get by just upon a smile
Oh, baby, baby, it's a wild world
I'll always remember you like a child, girl

Oh, baby, baby, it's a wild world
It's hard to get by just upon a smile
Oh, baby, baby, it's a wild world
I'll always remember you like a child, girl

Wild World- Escuchar Aquí


Al terminar de cantar, tanto Fernando como Esteban se sintieron felices. La canción había sido bien recibida por los presentes, quienes aplaudían con entusiasmo. Sin embargo, no fue el aplauso de toda la gente lo que mi sobrino más agradeció, sino que fue el de Simona, que lo aplaudía ferviente. Aquel aplauso, de una chica que no conocía, y con la cual nunca había hablado, hizo valer la pena todo el riesgo que corrió escapándose. Lamentó profundamente no poder quedarse a verla tocar, ya que debía volver pronto a casa, sin que su madre se diera cuenta. A pesar de eso, decidió que volvería las veces que fuera necesario para escucharka… Y hablar con ella, quizás.

*****



8 de enero, noche


Esa noche, Samuel Francisco Rodríguez Ortiz se encontraba en una situación que nunca antes había pensado encontrarse. Encerrado, en su habitación, besaba y acariciaba a su más reciente amiga, Valeria Terán. Realmente, no parecía ser él. Aquel chico que siempre dijo que su primera vez sería con una persona a la que amara realmente, y con la que pasaría el resto de su vida. Aquel que negó propuestas de ese tipo antes, y que ahora, sin mayor resistencia, cedió.
Por alguna razón, en medio de ese apasionante momento, mi hijo abrió los ojos por un pequeño instante, fijándolos justo en el lugar preciso de una fotografía mía. Aquella simple fotografía mía en su mesa de noche lo hizo recordar uno de los momentos más difíciles de su vida…

Flashback

Ese día, yo estaba sentado en uno de los sofás en la sala de estar. Terminaba de ver las noticias como cada noche, acompañado de mi mujer, quien apoyaba su cabeza en mi pecho, mientras yo la abrazaba por la espalda.
Cuando comenzaron a dar los resultados de los juegos de azar, un tímido Samuel de catorce años, pronto a cumplir los quince, se acercó hacia mí.

-Papá…- Dijo, casi murmurando.

-¿Qué pasa Samy?- Le pregunté, separándome de mi mujer un instante… Parecía ser algo importante.

Es que… Necesito hablar contigo…- Ahora, miró a su madre.- En privado.- Concluyó.

-Entiendo… Cosas de hombres.- Señaló Victoria, retirándose.

Invité a mi hijo a sentarse a mi lado. Aún sin perder su timidez. Se notaba un poco nervioso.

-¿De qué necesitas hablar?- Pregunté, para darle más confianza al empezar.

-Es sobre… Sobre la Verónica.- Dijo, refiriéndose a su actual novia. En ese momento, yo no tenía gran idea de su relación. Sólo sabía que llevaban alrededor de dos meses juntos, y que él estaba realmente enamorado, a pesar de lo que pudiera decir su madre, o demostrar él.



-¿Qué pasa con ella?

-Es que… Es difícil.- Calló un momento. No interrumpí… Él mismo debía decidir como empezar.- Ya. Lo que pasa es que… El otro día, cumplimos dos meses juntos y… Ella me regaló un… Un condón.- Dijo con cierta dificultad, jugando con la pulsera metálica que le había regalado ella al cumplir el primer mes… Siempre hacía eso cuando estaba nervioso.

-Y…- Interrumpí, para que continuara.

-Eso… Es obvio lo que quiere, ¿no?- Inquirió, sin mirarme a los ojos.

-Sí, eso lo sé.- Le señalé.- Lo que me importa es lo que quieres tú.

-Eh… A ti no te puedo mentir.- Guardó silencio nuevamente, y continuó jugando con la pulsera.- Honestamente, no quiero…

Me acerqué a él, en silencio, y lo abracé con fuerza. Así era como esperaba que reaccionara, pues yo mismo lo había criado así.

-Hijo…- Pronuncié, abrazándolo aún.- Tú conoces mi pasado. Sabes que antes de tu mamá vinieron muchas otras mujeres con las que llegué más allá de los abrazos y simples besos. Tuve sexo con muchas mujeres, pero créeme que haría cualquier cosa para cambiar esa parte de mi pasado.- Guardé silencio y me aparté de él para poder mirarlo a los ojos.- Mi consejo es que no cometas el mismo error que yo. Tienes sólo catorce años, casi quince. Creo que es muy temprano para iniciarse en este tipo de temas. Tal vez esa chica cree estar preparada, pero si tú no lo estás, te tiene que entender. Y si llega a terminar contigo por esto, no importa… Simplemente, no te merece.

En seguida, él me abrazó, agradeciendo mi consejo. Respondí a su abrazo y lo besé en la frente, para luego ver que su madre nos espiaba. Ella me sonrió y yo le respondí de igual manera. Realmente la admiraba por tener una capacidad de perdón increíble. Conocía mi pasado a la perfección y aun así me amaba.

Fin flashback.



Al recordar ese momento tan importante en su vida, Samuel se apartó inmediatamente de Valeria. Ella lo miró un poco sorprendida; él miraba mi fotografía y luego a la chica, una y otra vez. Le sonrió…

-Lo siento.- Se disculpó.- Es que… Yo no soy así.

Valeria lo miró, aún un poco atónita. Arregló su ropa y su cabello… Estaba realmente desordenada. Miró a Samuel y también sonrió.

-Yo también lo siento.- Dijo.- No soy así, no sé qué me pasó…

Ambos se miraron y rieron. No entendían como pudieron comportarse de esa manera, aún considerando que recién de venían conociendo.

-Te acompaño a la puerta.- Le ofreció Samuel, eran alrededor de las diez de la noche y ella debía irse.

-Dale, vamos.- Aceptó ella, tomando su bolso y dirigiéndose a la puerta.

Ambos chicos bajaron las escaleras, animados. Después de lo ocurrido esa noche, era evidente que se harían muy buenos amigos.
Pasaron por la entrada de la sala, sin que Tatiana se diera cuenta. Realmente estaba muy animada conversando con Samantha. Llegaron a la puerta, él la abrió, se despidieron, quedando de encontrarse algún día antes de entrar a clases.
Casi de inmediato, a penas Samy se dio vuelta para volver a su cuarto, su prima Carolina se acercó a él, riendo.

-¿Quién era esa chica?- Preguntó, con la misma sonrisa coqueta de siempre.

-Una amiga.- Señaló Samuel, sin recordar la reacción que había tenido Valeria al saber que su prima era Carolina.- Mañana te cuento, ahora estoy cansado.- Sentenció, haciéndose el cansado para poder evitar contar todo a su prima.

-Ya, bueno.- Dijo Carolina, resignándose, al mismo tiempo que tocaban el timbre.- ¡Yo abro!- Anunció.

Antes siquiera de que Samuel pudiera subir un peldaño de la escalera, sintió que su prima lo volvía a llamar desde la entrada, pero esta vez parecía ser algo urgente. Esperando que no se tratase de una exageración típica de su prima, se giró y se dirigía a la entrada. Ahí ya estaban Tatiana, Samantha y obviamente su prima.

-Alguien te busca.- Le dijo su prima, con gravedad en la voz.

Samuel, bastante extrañado, se acercó a la puerta para ver quién lo buscaba. Muchos sentimientos vinieron a su cabeza al ver la oscura y familiar cabellera de la joven que lo buscaba. Verónica Miranda, su ex polola, estaba en el umbral de la puerta.
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jandri_c
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MensajeTema: Re: [The Scientist] Capítulo 2: It´s a Wild World   Dom Dic 21, 2008 8:01 pm

noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

amé tu capitulo, demasiado teen :tina: eri seco,p ero todavia me da ataque cuando veo los nombres completo sjajaja

oye, no puedo comentar mucho q a mi mama le abrieron el auto xD y esta un poco histérica, con razón, le robaron todo su maquillaje xD
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Kurtis XY
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MensajeTema: Re: [The Scientist] Capítulo 2: It´s a Wild World   Lun Dic 22, 2008 2:47 pm

Muero xD

Pobre de tu mamá xD
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NiKoX



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MensajeTema: Re: [The Scientist] Capítulo 2: It´s a Wild World   Lun Dic 22, 2008 11:08 pm

La Ex!!!!!!!!!?? Shocked Shocked Shocked Shocked Shocked

Muy buen capitulooo! Razz
Ya quiero saber más de Samantha y su trabajo!
Valeria toda una chica hormonada xDDD

Espero el tercero!!
cheers cheers
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[The Scientist] Capítulo 2: It´s a Wild World

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